Pareciera que los dados están echados… aunque la política siempre guarda espacio para lo inesperado.

Chile se encamina a la elección presidencial de noviembre en un clima marcado por la estabilidad de las encuestas y la sensación de que los principales contendores ya están definidos. Son ocho candidatos en competencia, pero el cuadro político parece ordenarse con claridad en torno a tres nombres.

Los dos favoritos

En el primer lugar de las encuestas —alternando posiciones mes a mes— aparecen Jeannnete Jara, candidata de la coalición progresista, y José Antonio Kast, representante de la derecha más dura. Ambos concentran las mayores opciones de triunfo en la primera vuelta y, de mantenerse esta tendencia, serían quienes disputarían la segunda y definitiva elección presidencial.

La proyección es que Jara y Kast representan no solo dos candidaturas sólidas, sino también dos proyectos diferentes. La dinámica discursiva ha aumentado en tensión a partir de una mayor locuacidad de Kast, que rompió su silencio y retomó sus pasos de elecciones anteriores de la mano de propuestas radicales y un relato displicentes.

La incógnita de Evelyn Matthei

El único factor abierto en este escenario parece ser el desempeño de Evelyn Matthei. La ex Alcaldesa de Providencia se ha instalado con fuerza como una tercera opción, aunque con resultados dispares: algunos sondeos muestran un crecimiento sostenido, mientras que otros reflejan caídas que la alejan del podio.

La pregunta es cuánto podrá capitalizar su estrategia de relanzamientos, hitos comunicacionales y gestos de moderación para alcanzar a Kast. Si logra acercarse, su candidatura podría alterar el mapa de la derecha y abrir un desenlace menos previsible.

Los candidatos secundarios

En los márgenes se ubican figuras como Franco Parisi, Harold Mayne-Nicholls y Johannes Kaiser, en una disputa más cerrada por el tercer o cuarto lugar. Aunque sin opciones reales de llegar a segunda vuelta, su votación no es irrelevante: podría definir pactos, apoyos y discursos en la recta final de la campaña.

Una elección con pocos indecisos

Un dato novedoso de esta elección es la baja cantidad de indecisos: menos del 10% según las encuestas. Esto marca un hito en la historia electoral reciente del país, donde normalmente el voto indeciso solía jugar un rol protagónico en la recta final de campaña. Hoy, en cambio, pareciera que la mayoría de los electores ya ha tomado una decisión.

El factor segunda vuelta

A pesar de la aparente certeza de la primera vuelta, no hay que olvidar que la segunda es una elección distinta. Aunque la aritmética electoral sugeriría que la derecha tiene ventaja en una eventual segunda ronda, la política no se reduce a números: los mensajes, los pactos y el tono de campaña pueden reordenar preferencias y abrir un margen razonable de incertidumbre.

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