Hace apenas un año, la alternativa presidencial de Evelyn Matthei parecía incuestionable. Desde las filas de Chile Vamos, se proyectaba como la candidata natural de la derecha y ninguna otra figura emergía con fuerza suficiente para disputarle ese espacio. Sin embargo, el panorama actual es muy distinto: desgaste en campaña, errores propios y un clima político polarizado han debilitado su posición, relegándola a un tercer lugar estable en las encuestas, por debajo de José Antonio Kast, quien concentra hoy el liderazgo en la derecha.
Intentos de reposicionamiento
En las últimas semanas, su comando ha desplegado diversos intentos mediáticos para reposicionar su candidatura. Entre los atributos que buscan resaltar se encuentra uno clave: Matthei es, según todos los estudios de opinión, la candidata con menor nivel de rechazo entre los presidenciables. Sus asesores apuestan a que esa característica le daría un mayor potencial de crecimiento en un escenario electoral donde la cantidad de indecisos es mínima. Sin embargo, la estrategia no ha dado frutos. Las encuestas recientes muestran estancamiento e incluso una leve baja, debilitando el optimismo instalado en su entorno.
La propuesta económica y sus limitaciones
Otro eje de su campaña es la propuesta económica. Matthei ha sumado a su equipo a especialistas y figuras de trayectoria, intentando proyectar capacidad de gobierno frente a Kast, a quien se le critica la falta de equipos claros. No obstante, el contenido de su programa ha despertado reparos: su énfasis está puesto en grandes capitales y sectores empresariales, con escasa atención a las necesidades de las clases medias y bajas. La excepción más visible es la promesa de crear empleos, pero el resto de su oferta aparece lejana a la vida cotidiana de la mayoría del electorado.
Una candidatura en riesgo
A pocas semanas de la primera vuelta, Evelyn Matthei enfrenta lo que quizás sea su peor momento en la carrera presidencial. Sus posibilidades de pasar a segunda vuelta se reducen, y los esfuerzos comunicacionales de su comando —relanzamientos, operaciones mediáticas, giras territoriales— no han logrado revertir la tendencia.
Hoy, la candidata que alguna vez fue la opción indiscutida de la derecha se encuentra en un escenario frágil, intentando recuperar terreno frente a Kast y buscando un relato que logre traspasar las fronteras de su electorado más fiel. Las dudas sobre su crecimiento real persisten y, por ahora, la campaña parece generar más incertidumbre que optimismo en torno a su futuro inmediato.
