La periodista argentina Leila Guerriero se ha consolidado como una de las grandes referentes del periodismo narrativo en América Latina.
Durante las últimas décadas ha publicado libros y crónicas que no solo han recibido amplio reconocimiento de la crítica, sino que también han marcado escuela entre colegas del continente. Su estilo, preciso y delicado, es un modelo al que muchos periodistas acuden como inspiración, edición o guía.
En La llamada, Guerriero se adentra en una de las zonas más oscuras de la historia argentina: la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), centro de detención y tortura durante la dictadura militar. El libro reconstruye la experiencia de Silvia Labayru, una detenida que, a diferencia de la mayoría que fueron asesinados y desaparecidos, permaneció en el recinto. Su historia abre un dilema complejo: el de quienes sobrevivieron colaborando —en mayor o menor medida— con sus captores.
Con su inconfundible rigor investigativo, Guerriero entrevistó a la protagonista y a numerosos testigos, logrando un relato que no se conforma con la superficie. El dilema ético atraviesa cada página: ¿qué significa sobrevivir en un espacio diseñado para aniquilar? ¿Qué precio se paga por la vida en un contexto donde la muerte era la regla? ¿Se puede calificar de colaboracionismo a la sobrevivencia?
La fuerza de La llamada está en la pluma de Guerriero. Desde frases mínimas, gestos apenas sugeridos o silencios que parecen irrelevantes, la autora consigue radiografías intensas de los procesos psicológicos y emocionales a los que se vieron expuestos los prisioneros. El libro no ofrece respuestas fáciles; por el contrario, deja preguntas abiertas que interpelan al lector y lo obligan a pensar en la moral, la ética y los límites de la condición humana.
Además de mostrar la represión brutal de la dictadura, el libro ilumina el contexto político de la militancia peronista y montonera de los años 70, con sus contradicciones, convicciones y fracturas internas. Así, La llamada no es solo la historia de una persona, sino el retrato de una época atravesada por el terror, la violencia y los dilemas de la militancia.
Recomendar La llamada es invitar a una lectura incómoda y necesaria. Porque toda gran obra, como esta, no busca tranquilizar al lector con certezas, sino provocarlo con preguntas que resuenan más allá de la última página.
