En la política chilena abundan los diagnósticos rápidos. Cada semana aparecen análisis que intentan explicar el supuesto “estancamiento” de la candidatura presidencial de Jeanette Jara, como si se tratara de una fotografía fija, sin matices ni movimiento. Se repite la idea de una campaña que no despega, de una candidata que “se quedó sola”, sin el respaldo de sus partidos ni de su coalición.

Cosanostra a un mes
Cosanostra a un mes

Pero curiosamente, esos mismos análisis omiten un detalle esencial: Jeannette Jara lidera todas las encuestas de primera vuelta. Dicho en simple: va primera. Y va sola… pero porque ha llegado hasta ahí por mérito propio.

Esa soledad que algunos observan como debilidad podría ser, en realidad, su mayor fortaleza.

No es la soledad del abandono, sino la del liderazgo. Jara ha construido una candidatura que no depende de aparatos partidarios ni de operadores de siempre. Su fuerza radica en un relato propio, anclado en su biografía política, en su manera directa de hablar del país y en una evolución visible —desde una militancia comunista tradicional hacia posiciones más abiertas, más sociales, más progresistas— sin renegar de su origen.

Muchos parecen olvidar que esta es una candidatura oficialista, que arrastra consigo el peso del desgaste del gobierno. En ese contexto, los partidos no suman, restan. No porque no quieran ayudar, sino porque no pueden: la valoración ciudadana hacia los partidos y el bloque gobernante es baja. En ese escenario, mantener distancia no es abandono, es estrategia. Janet Jara sostiene su liderazgo no a pesar de su soledad, sino gracias a ella.

Jara representa una rareza en el escenario político actual: una figura que no necesita que otros hablen por ella. Y por eso genera incomodidad.

Sí, probablemente haya que discutir cómo se ampliará su convocatoria en la segunda vuelta. Pero ese es otro partido, con otras alianzas y otro tablero. Lo cierto es que, por ahora, la candidata que muchos llaman estancada es la misma que encabeza las encuestas. Y eso, en política, tiene un nombre muy claro: liderazgo.

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