A veces, los grandes libros no son los más extensos, sino los que logran poner nombre a algo que llevábamos tiempo intuyendo. Malismo, de Mauro Entrialgo, es precisamente eso: un breve ensayo que describe un fenómeno social, comunicacional y político que está frente a nosotros, pero al que no siempre prestamos atención. Su autor lo define como un “mecanismo propagandístico que consiste en la ostentación pública de acciones o deseos tradicionalmente reprobables con la finalidad de conseguir un beneficio social, electoral o comercial”.

Dicho de otro modo, el malismo es la reivindicación del mal, su uso como herramienta de poder, visibilidad o éxito. Donde antes había vergüenza, hoy hay estrategia. Donde antes el error generaba sanción, hoy genera clics, aplausos o votos.

Entrialgo recorre ejemplos del ámbito político, publicitario y empresarial para mostrar cómo lo que antes era considerado éticamente incorrecto se ha convertido en una forma legítima —e incluso rentable— de actuar. Es la era de la provocación como propaganda: la mentira como marca, la ofensa como posicionamiento, la incorrección como signo de autenticidad.

El libro no es un estudio académico ni pretende serlo. Es un ensayo breve, generalista, que observa y nombra un cambio de época. Algunos críticos le reprochan no ofrecer soluciones, limitarse al diagnóstico. Pero quizás no haga falta más. A veces basta con encender la luz para ver con claridad dónde estamos parados.

La lectura de Malismo despierta preguntas incómodas. ¿Estamos resignados a convivir con esta nueva ética invertida? ¿Ya no hay espacio para distinguir el bien del mal, lo correcto de lo incorrecto? ¿O simplemente hemos renunciado a defender lo que sabemos que está bien hecho?

Con agudeza, el autor nos invita a mirar cómo la exaltación de lo negativo se ha normalizado: en la política, en las redes, en la cultura mediática. Figuras públicas, comunidades digitales y empresas recurren al mal como discurso, lo exhiben, lo explotan y lo transforman en identidad. La provocación, el insulto o la rebeldía de lo incorrecto se convierten en estrategias para conquistar atención y poder.

Malismo es una lectura breve pero contundente. No ofrece respuestas fáciles, pero sí un espejo. Uno en el que, al mirarnos, comprendemos que algo esencial está en disputa: la capacidad de seguir distinguiendo el bien del mal en un mundo que ha aprendido a maquillarlo.

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