El electorado desafectado de la política no se moviliza con diagnósticos sofisticados ni con relatos épicos.
Se ha hablado mucho del “efecto espuma” que experimentó Jeannette Jara tras ganar la primaria. El impulso inicial fue evidente: un ascenso rápido en las encuestas que la instaló entre el primer y segundo lugar de las preferencias. Sin embargo, en las últimas dos semanas ese crecimiento se ha estabilizado e incluso ha mostrado una leve caída.
Nada de esto, por ahora, amenaza su posición. Todo indica que de aquí a la elección se mantendrá en ese rango. Y es lógico: la tarea central de su primera etapa —consolidar el apoyo unitario de la izquierda y el centroizquierda en torno a su candidatura— fue cumplida con pleno éxito. Jara logró proyectarse más allá del Partido Comunista y afirmarse como una figura transversal en su sector.
Pero ese espacio ya está ganado. La pregunta es: ¿y ahora qué?
La campaña entra en una fase distinta, donde insistir en foros y debates temáticos, más allá de lo útil que puedan ser para la agenda política, aporta poco al electorado general. No se trata de evitar el escrutinio, sino de reconocer que esos espacios tienen un alcance limitado. El desafío ahora está en otro lugar.
La segunda etapa debería enfocarse en la presencia territorial: recorrer regiones, escuchar a las comunidades, establecer compromisos concretos con grupos sociales y económicos locales. Y, sobre todo, traducir los principios del progresismo en propuestas claras, específicas y comprensibles.
El electorado desafectado de la política no se moviliza con diagnósticos sofisticados ni con relatos épicos. Quiere respuestas directas: cómo mejorará su salario, su acceso a salud, educación o vivienda; qué cambios concretos verá en su barrio y en su vida cotidiana.
Jeannette Jara ya ganó la batalla de la unidad interna. Ahora debe disputar el voto popular. Y para eso, más que grandes consignas, necesita ofrecer certezas tangibles. Porque en política, el capital inicial se evapora rápido si no se invierte en construir vínculos reales y compromisos palpables con la ciudadanía.
