¿Logrará Kast ampliar su discurso más allá de la seguridad? ¿O el giro hacia la economía consolidará a otros candidatos con propuestas más robustas en ese ámbito?
El panorama electoral en Chile ha mostrado en las últimas semanas un cambio significativo en las encuestas. El candidato de la derecha, José Antonio Kast, quien hasta hace poco lideraba con holgura en su sector e incluso aparecía en empate técnico o con ventaja frente a la oficialista Jeannette Jara, ha visto una baja sostenida en su apoyo ciudadano.
El desgaste del discurso de seguridad
Diversos analistas coinciden en que uno de los factores clave detrás de este retroceso es la pérdida de centralidad del tema de la seguridad en la campaña presidencial.
Durante gran parte de los últimos años, la inseguridad y la lucha contra el crimen organizado fueron los ejes prioritarios del debate público. Sin embargo, esa preocupación no ha desaparecido, pero sí ha perdido peso frente a otras demandas.
El problema para Kast es que su candidatura ha girado en torno a un monorrelato centrado en la seguridad, con un estilo de liderazgo rígido, semiautoritario, que se presenta como la única respuesta a la violencia y al desorden. Frente a un electorado que empieza a relativizar la posibilidad de soluciones rápidas en esta materia —dado que distintos gobiernos han prometido avances sin éxito—, ese mensaje empieza a mostrar desgaste.
La irrupción del factor económico
En paralelo, la agenda económica ha ido ganando terreno. Temas como el crecimiento, el desempleo, la inversión, la estabilidad macroeconómica y la situación de las pequeñas y medianas empresas, junto con las leyes sociales y las condiciones laborales, han pasado a ocupar el centro de las preocupaciones.
Para muchos votantes, el razonamiento es claro: si bien la seguridad sigue siendo relevante, se ha transformado en una promesa incumplida que genera escepticismo. En cambio, la economía es percibida como un terreno donde sí ha habido mejoras concretas en el pasado y donde podrían generarse nuevas oportunidades en el futuro.
Un electorado cansado de promesas incumplidas
La inseguridad ha estado presente en la discusión pública chilena durante décadas, sin importar el signo político de los gobiernos. Este cansancio acumulado parece traducirse en una expectativa más baja: la gente ya no cree que se logren grandes avances en esa área, y por ello prioriza aquello que sí considera alcanzable.
En ese contexto, candidatos capaces de ofrecer un relato económico convincente podrían ganar terreno, desplazando a Kast y debilitando la centralidad que la seguridad tuvo como motor electoral.
Para muchos votantes, el razonamiento es claro: si bien la seguridad sigue siendo relevante, se ha transformado en una promesa incumplida que genera escepticismo. En cambio, la economía es percibida como un terreno donde sí ha habido mejoras concretas en el pasado y donde podrían generarse nuevas oportunidades en el futuro.
Escenario abierto
Aunque la tendencia actual muestra a Kast a la baja y a Jeannette Jara firme en la delantera, la pregunta es cómo evolucionará la campaña en los próximos meses. ¿Logrará Kast ampliar su discurso más allá de la seguridad? ¿O el giro hacia la economía consolidará a otros candidatos con propuestas más robustas en ese ámbito?
Por ahora, el escenario electoral deja en claro que la economía se ha convertido en la vara con la que los votantes evaluarán a los presidenciables, y que la hegemonía del discurso de seguridad podría estar llegando a su límite.
