La más reciente novela de Álvaro Enrigue, Tus sueños, imperios han sido, se presenta como una apuesta ambiciosa: revisitar el histórico encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma, pero desde un ángulo que se mueve entre la novela histórica, la fantasía y la experimentación narrativa.
Es un texto que demanda lectores dispuestos a involucrarse en el juego narrativo y a aceptar que la historia, como la literatura, siempre puede ser contada de otra manera.
El libro no se limita a narrar un hecho crucial en la formación de México. Lo sacude, lo desplaza hacia territorios insospechados, y en ese tránsito abre la puerta a una reflexión sobre la literatura misma. Al final de la obra, Enrigue afirma: “Nadie escribe completamente solo”, frase que actúa como confesión y provocación. En ella se reconoce deudor de lecturas, influencias, escenas y gestos de otros autores que nutren la trama. Es, en cierto modo, un recordatorio de que toda escritura es diálogo con otras voces, aunque se presente como ejercicio íntimo y solitario.
La novela destaca por su estructura fragmentaria y no lineal, que superpone hilos narrativos, escenarios y diálogos con sorprendente fluidez. Lejos de confundir al lector, este tejido da ritmo, dinamismo y tensión a la historia. Una vez que se entra en el juego que propone Enrigue, se descubre una obra que combina velocidad narrativa con reflexión profunda, y que transforma un episodio histórico en un campo de confrontación simbólica entre dos mundos: el imperio mexica y la Corona española.
Además, Tus sueños, imperios han sido está lleno de guiños al oficio de contar historias. El autor se muestra consciente de que está probando nuevas formas de narrar, de que empuja los límites del género, entrelazando recursos de la ficción con materiales históricos y un uso muy libre de la fantasía.
El resultado es una novela ágil y profunda al mismo tiempo, capaz de atrapar a quienes se acerquen sin conocimientos previos, y de abrir nuevas ventanas de lectura a quienes ya están familiarizados con ese momento de la historia. Es un texto que demanda lectores dispuestos a involucrarse en el juego narrativo y a aceptar que la historia, como la literatura, siempre puede ser contada de otra manera.
Cuestión aparte es el espacio de reflexión, entregado en pequeñas dosis y casi disimuladamente, sobre la idiosincracia de la cultura mexicana y la forma es que los sucesos narrados explican la actualidad política y social de ese país.
Con esta obra, Álvaro Enrigue confirma su lugar como uno de los escritores latinoamericanos más arriesgados y originales de las últimas décadas. Tus sueños, imperios han sido no solo revisita un episodio fundacional, sino que lo convierte en un espacio vivo de imaginación y pensamiento crítico.
