Johannes Kaiser no solo ha logrado escalar políticamente: ha encarnado la posibilidad de que el modelo de la derecha chilena se rediseñe. Y si bien aún hay camino por recorrer, su candidatura lleva el mérito de haber convertido una posibilidad en algo real. Ahora queda lo esencial: si ese impulso le alcanza para articular una mayoría más amplia y ganar una elección.
Cuando vemos cómo avanzan las encuestas, lo que parecía una interna rutinaria de la derecha chilena se está transformando en un cambio de paradigma. Hace solo meses, la apuesta era clara: Evelyn Matthei lideraba cómodamente; José Antonio Kast era el fuerte contendiente, y Johannes Kaiser parecía una candidatura marginal. Hoy, Kaiser ha escalado y el escenario ha mudado.
En Brasil, Jair Bolsonaro llegó en 2018 con una retórica de ruptura, desbancando a la derecha tradicional al capitalizar el malestar de segmentos amplios de la sociedad. Su triunfo evidenció que una nueva “derecha libertaria”, con liderazgo fuerte, mensaje polarizador y apelación directa al electorado, puede desalojar los liderazgos consolidados y alterar los equilibrios del sistema político.
La pregunta es: ¿estamos viendo algo parecido en Chile con Johannes Kaiser?
El crecimiento de Kaiser no es anecdótico. Según las últimas encuestas, se encuentra en empate técnico con Kast e incluso en algunos estudios lo aventaja. Este ascenso sugiere que una candidatura que inicialmente se veía testimonial está captando desgaste, vacío o hartazgo dentro del electorado de derecha.
El valor de este fenómeno es doble: por un lado, Kaiser capitaliza la pérdida de impulso de Kast; por otro, asume la posición de outsider con fuerza, que muchas veces caracteriza a los movimientos que generan “efectos Bolsonaro”.
¿Que hitos evidencian este fenómeno?
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Vacío de liderazgo tradicional: La derecha democrática, representada por Matthei y Kast, parece haber perdido frescura o conexión. Kaiser aparece como un nuevo rostro que exige espacios.
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Cambio de narrativa: El binarismo clásico izquierda-derecha, el centro como mayoritario, la gobernabilidad como tema clave —todos elementos que prueban fatigarse. Kaiser lo sabe y lo explota.
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Riesgo o posibilidad de transformación: Al igual que en Brasil, la derecha podría ver cómo su versión tradicional se queda sin protagonismo y emerge una versión más radical o disruptiva. O, alternativamente, podría ocurrir una recomposición más moderada. ¿Cuál será el camino en Chile?
¿Pasará lo mismo en Chile que en Brasil?
No necesariamente. El contexto chileno tiene diferencias clave: institucionalidad más sólida, partidos más arraigados, cultura democrática diferente. Pero los paralelos con Brasil son innegables:
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Una crisis de las élites tradicionales que pierden conexión con amplios segmentos del electorado.
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Una irrupción de un liderazgo que cuestiona “lo de siempre” y apela al sentimiento de cambio.
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Un escenario fragmentado donde el viejo orden ya no asegura victorias.
Si Kaiser llega a segunda vuelta, la disrupción estará asegurada. Si gana, se habrá consumado la transformación de la derecha chilena en su versión más parecida al “efecto Bolsonaro”: desplazamiento del centro de poder, fin de la vieja derecha y apertura a nuevas formas de liderar.
