La resaca, de Eugenio Tironi, publicado bajo el sello Ariel, puede leerse como la continuación natural de El desborde, el libro en que el sociólogo buscó interpretar el estallido social y explicar la sorpresa de unas élites políticas, económicas e intelectuales que no habían previsto la magnitud de lo que estaba ocurriendo.

Si el desborde representa a la ola que sobrepasa sus límites, la resaca describe el movimiento contrario: el agua que se retira para volver, algunas veces con mayor fuerza. Esa imagen le permite a Tironi analizar el proceso mediante el cual las ideas, las instituciones y los sectores políticos que durante el estallido parecían desacreditados o convertidos en minoría recuperaron protagonismo, coherencia y solidez.

El libro se concentra especialmente en el gobierno de Gabriel Boric y, de manera más breve, en la trayectoria de José Antonio Kast: desde su campaña, su liderazgo opositor y su propuesta política hasta su llegada a la Presidencia de la República. No se trata solamente de la alternancia entre dos fuerzas políticas, sino de un cambio más profundo en las preocupaciones, demandas y estados de ánimo de la sociedad chilena.

La mirada de Tironi sobre el gobierno de Boric es poco indulgente, pero tampoco desconoce sus logros. Destaca algunas de las capacidades del expresidente y, especialmente, su disposición a tomar decisiones en solitario y, muchas veces, a contrapelo de sus propios partidarios. Así ocurrió cuando firmó el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución, abriendo un proceso que no contaba con el respaldo unánime de su sector.

Una vez instalado en La Moneda, Boric debió convivir con una Convención Constitucional cuya autonomía procuraba respetar, pero con cuyo proyecto su gobierno terminó identificándose ampliamente. El resultado del plebiscito del 4 de septiembre de 2022 constituyó, probablemente, el momento más difícil de su administración. Sin embargo, según la lectura propuesta en La resaca, el mandatario comprendió la magnitud del cambio expresado por la ciudadanía y modificó el rumbo.

Desde entonces, el gobierno buscó salvar los muebles, recuperar la gobernabilidad y fortalecer instituciones que el propio sector gobernante había cuestionado anteriormente. La Constitución vigente, las policías y las estructuras tradicionales del Estado volvieron a adquirir importancia. Al mismo tiempo, las demandas surgidas durante el estallido perdieron centralidad frente a preocupaciones como la seguridad pública, el control de la delincuencia y el orden institucional.

Boric consiguió entregar un país relativamente ordenado, aunque nuevamente a contrapelo de una parte importante de los suyos. Para hacerlo, debió apoyarse crecientemente en los sectores de centroizquierda y del socialismo democrático, más que en la cultura política original del Frente Amplio. La paradoja es evidente: el Presidente que llegó al poder como expresión del ciclo abierto en octubre de 2019 terminó encabezando el proceso político que contribuyó a cerrarlo.

Una de las virtudes de Eugenio Tironi es su capacidad para explicar procesos complejos mediante una escritura clara y accesible. Sus interpretaciones no buscan sorprender mediante afirmaciones extravagantes, sino organizar hechos conocidos dentro de una lógica que les entrega un sentido diferente. De esta manera construye un relato coherente sobre el giro experimentado por Chile durante los últimos años.

La resaca conversa directamente con El desborde. Ambos libros conforman una lectura del ciclo político que comenzó con el estallido social, continuó con los procesos constitucionales y terminó con el retorno del orden, la seguridad y la gobernabilidad al centro del debate público. Es un ensayo lúcido, bien escrito y estimulante, incluso para quienes puedan discrepar de algunas de sus conclusiones.

Por estas razones, recomendamos la lectura de La resaca, de Eugenio Tironi: un libro que ayuda a comprender cómo el país que quiso dejarlo todo atrás terminó regresando, transformado, hacia muchas de las instituciones y certezas que había puesto en cuestión.

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